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BIOGRAFÍA DE LUIS CABALLERO
BIOGRAFÍA DE LUIS CABALLERO

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VIDA Y OBRA DE LUIS CABALLERO
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. ENTREVISTA

Luis Caballero

CABALLERO Y EL EROTISMO

Ramiro Ramírez:

Desde hace varios años tú manifiestas sin temor en tu pintura la posibilidad de expresar una situación erótica, y a la vez dentro de esa situación se encuentra una expresión de placer y violencia...

Luis Caballero:

Para mí el erotismo es uno de los elementos más importantes en mi obra y no solo de una manera consciente sino también inconsciente. Desde que empecé a pintar seriamente yo sólo he pintado el cuerpo humano por ser éste el único tema que me apasiona de verdad, y a través del cual me siento capaz de poder expresar cualquier cosa. En un principio esos cuerpos que yo pintaba eran mucho más violentos y brutales; mucho más sexuales también, me parece; pero menos eróticos que los que hago ahora. El erotismo es lento y el sexo es rápido. Yo hacia una pintura rápida. Eso duró hasta el año 68 con el cuadro de la Bienal de Col tejer que fue una especie de resumen y apoteosis de esas formas orgánicas, directas y brutales.

R.R.: Y luego?

L.C.:

Luego suceden dos cosas: Primero me vine a vivir a Francia lo cual lógicamente produce un corte en mi vida y por lo tanto en mi obra; y por otro lado me di cuenta que esos cuerpos que yo pintaba, y que más que cuerpos eran simples formas orgánicas, se volvían cada vez más monótonos; se estaban volviendo una fórmula. Yo ya sabia como hacer un cuadro y lo seguía repitiendo indefinidamente; (Esa monotonía venía, pienso yo ahora, de que es imposible renovarse sin una base o estudio del natural. La imaginación visual de un hombre no es nada comparada con la de la naturaleza.)

Como yo insistía en la representación del cuerpo humano me puse entonces a estudiar de ver cuadros de esa época, por ser más laboriosos, perdieron parte de la fuerza anterior. Pero a mí me parecía que esa fuerza se podría recuperar una vez pasada la época "laboriosa", mientras que los peligros del formalismo anterior llevaban a un callejón sin salida.

R.R.:

Cómo se te presenta ese trabajo con la anatomía?

L.C.: De dos maneras distintas: como estudio y como placer. Al dibujar un vientre del natural por ejemplo, no estoy dibujando simplemente la idea del vientre que era lo que hacia yo antes en mí pintura. (Idea directa y que producía una impresión directa). Ahora al dibujarlo lo estoy estudiando y tratando de comprenderlo. Lo estoy analizando. Y por otro lado y en la medida en que lo estudio lo estoy acariciando, lo estoy deseando y lo estoy gozando. Ese goce, erótico naturalmente, aparecerá en el dibujo o al menos eso espero.

Para resumir, cuando estoy dibujando un cuerpo del natural trato de sentirlo y comprenderlo tan directamente y tan amorosamente como si estuviera haciendo el amor. Digamos que es una manera sensual y erótica de estudiar la anatomía.

R.R.: Es de allí de donde parte la significación de su obra?

L.C.: Sí, porque me siento no pintando sino haciendo, conociendo una persona. La pintura en realidad me interesa muy poco. No me interesa "Hacer un cuadro", lo que quiero es hacer gente. Hacer esa persona que quisiera tener y que no tengo. En ese sentido es una pintura de frustración.

R.R.: Cuando se trata de un gran cuadro en el cual tú ubicas diferentes cuerpos, existe el mismo placer?

L.C.: No. La pintura es diferente. Yo te estaba hablando del placer que puedo sentir y que trato de transmitir cuando dibujo del natural; pero una pintura nunca la hago directamente del natural sino en base a mis dibujos. Ese trabajo se realiza en dos etapas distintas: Primero, y partiendo de la idea que me impulsa a hacer el cuadro, decido toda la parte que podríamos llamar formal de la obra hasta tener una idea bien precisa de lo que ha de ser el cuadro terminado. Esa idea puede evolucionar durante la realización, pero eso no importa, lo que te digo es que necesito ante todo partir de una idea clara. Esa primera fase del cuadro me exige un trabajo frío y desapasionado. Luego viene la segunda etapa que es la sensual, la erótica si tú quieres. Y es ahí que reencuentro el sensualismo que tuve al hacer los dibujos y que se añade a la sensualidad de pintar, mas la sensualidad cada vez más fuerte de unión erótica y casi carnal entre la figura que estoy pintando y yo mismo.

Como ves no es ya el erotismo directo a partir del modelo, sino transpuesto a través del dibujo que estoy copiando y fetichista con la figura que estoy pintado, que estoy haciendo. Una especie de complejo de Pigmalión tal vez.

R.R.: Y la idea primera de que hablabas, cómo llega?

L.C.: No sé. Es muy vago. De mil maneras distintas. En general esas ideas vienen de los dibujos que hago del natural, pero también pueden venir de algo que veo de repente, o de una foto en un periódico, o de una foto que yo hago, o inclusive de un cuadro que veo por primera vez. De todas maneras siempre es una especie de visión repentina. A partir de algo veo una imagen: esa imagen se vuelve inmediatamente un cuadro en mi cabeza. Luego hago un dibujito rápido. La anoto, la apunto, la escribo, la describo para no olvidar, y luego, con calma empiezo el cuadro.

R.R.: Y qué dices de las expresiones de los cuerpos en tus cuadros.

L.C.: Esas expresiones y esas posiciones en que se encuentran las figuras son tal vez la parte más rebuscada de mi pintura. La menos directa, la más artificioso. Es la parte de búsqueda en mi trabajo. Yo creo que hay actitudes más dicientes, más claras, más directas. (No es por casualidad ni por copia que desde hace dos mil años se repiten siempre las mismas poses en la pintura occidental). Y yo trabajo buscando la pose que va a "decir" claramente lo que quiero decir; o mejor aún, la pose que no va a" decir" claramente, puesto que no es claro ni simple lo que pretendo decir; y de ahí la ambiguedad en las actitudes que puedan ser de placer y dolor al mismo tiempo, de lucha o de amor, de muerte o de éxtasis. Esa ambigüedad existe ya de por si en la naturaleza, y si yo la busco y la exagero en mi pintura es porque me apasiona en la vida real y que mi vida está íntimamente ligada a mi pintura.

R.R.: Tú dejas ver la posibilidad que existe de crear en el arte...

L.C.: Crear no sé. Eso es imprevisible e incomprensible. Pero se puede buscar la manera de Regar a la creación. Y en esa búsqueda el artista está solo. Solo con sus sentimientos y sus emociones delante de la tela y sin que le sirvan para nada o muy poco las experiencias de los otros. La experiencia artística es algo completamente personal, intuitivo y arbitrario. Un poco como la idea de la Gracia en religión. Dios la da o no la da. Y vaya usted a saber por qué. Se necesita un estado de gracia para hacer una obra de arte; para crear un objeto (porque una pintura es un objeto) capaz de transmitir emociones. Hay quienes se pasan la vida tratando y nunca lo logran, a otros les sale siempre, o de repente, o solo una vez. Es frustrante en todo caso, y más aún si se piensa que el pintor mismo es quien menos puede saber si es arte o no lo que está haciendo.

R.R.: Tú buscas la realización del deseo o del placer?

L.C.: Las dos cosas. Pero de todas maneras el deseo es ante todo la búsqueda del placer: No te parece?

R.R.: Tú expresas el deseo y la realización de ese deseo en la medida que vives el placer?

L.C.: Hablas de mí pintura me imagino. Y en mi pintura el placer existe constantemente y lo vivo a todo lo largo de su realización. Lo vivo al hacer los dibujos del natural, y lo vivo de nuevo en el cuadro por el simple placer de pintar. Lo vivo luego en la unión profunda que se establece con la figura pintada. Además existe la parte intelectual de querer representar el placer en cierta manera.

R.R.: Tú dices que pintas el cuerpo que hubieras querido tener. Como ideal?

L.C.: Yo tengo en la cabeza una idea muy precisa de la belleza ideal y a la cual desgraciadamente yo no pertenezco. Eso es un motivo de frustración constante porque para mi la belleza es algo muy importante. Me queda sin embargo la posibilidad de poseer esa belleza dentro de una relación erótica o simplemente pintando. Pintando ese cuerpo bello que no tengo y que quiero poseer.

R.R.: Tú creas la belleza que no posees.... y luego?

L.C.: Y luego nada. Como te decía en cierta manera me la apropio al pintarla. Me la apropio y la gozo. Aunque en realidad te confieso que yo preferiría, si me tocara escoger, hacer más el amor que pintar. Como te decía no me interesa hacer un cuadro, lo que me interesa es hacer personas por falta de esas personas, y quisiera que las figuras que pinto me produzcan, y no solo a mí sino al espectador

R.R.: Yo tengo la impresión que el placer te juega malos momentos.

L.C.: Puede que te parezca que el placer y el deseo en la pintura son ridículos y efímeros y malsanos. Yo creo que simplemente son distintos; y tal vez más fuertes y tal vez más duraderos. Más difíciles también puesto que para pintar bien, y con placer, y eróticamente como yo pretendo hacerlo, se necesita estar en un estado de armonía perfecta con el cuadro. Y eso es lo difícil; ese es el gran trabajo, llegar a crear por todos los medios esos momentos de armonía perfecta en que uno se siente capaz de cualquier cosa porque es en esos momentos privilegiados que se hacen las buenas pinturas. Yo creo que los grandes artistas son gente que logran condicionarse a si mismos para lograr esos momentos durante los cuales ellos crean obras que luego producirán los mismos momentos en el espectador.

Los momentos de placer erótico en cambio, y por perfectos que sean , son siempre demasiado cortos y no producen sino cansancio.

R.R.: En el momento en que tú no puedes tener un placer erótico en contacto con tu propio cuerpo tratas entonces de crear ese "momento" en tu obra?

L.C.: Sí. Para poder pintar trato de Regar a esos momentos y eso por todos los medios así sean rebuscados y artificiales. Artificiales porque se trata de una pintura y que es naturalmente mucho más difícil emocionarse con una tela blanca que con un cuerpo de carne y hueso.

R.R.: Crees que el erotismo tiene una forma especifica en cada artista?

L.C.: Naturalmente. El deseo erótico es siempre personal y distinto en cada caso. Y yo creo que siempre está en la base de toda creación. En mi pintura por ejemplo, si yo trato de analizarla, veo dos fuentes eróticas: por un lado la importancia que yo le doy al erotismo como algo primordial en la vida humana; y por otro lado el erotismo que viene de mi propia vida erótica. En la obra de Rubens me parece que el erotismo es de gran importancia, pero no creo que tuviera problemas sexuales como para hacer del erotismo la base de su obra. Hay otros artistas en cambio que basan su obra en el erotismo porque en su vida personal era algo especialmente importante.

R.R.: Pero en tu caso, hay siempre un estado de satisfacción o por el contrario existe la tristeza y la añoranza?

L.C.: Mira los cuadros. Yo creo que todo se mezcla. Lo mismo hay drama que felicidad. Si en mi pintura el erotismo es tan importante es tal vez porque ha sido reprimido y que sigue siéndolo. Si me desahogo en la pintura puede ser simplemente porque es más fácil que en la vida real.

Yo creo que hay cosas que lo apasionan a uno y lo hacen actuar constantemente de una manera de otra. Si en mi caso es el erotismo debe ser porque en gran medida yo me considero privado de felicidad erótica. No es falta de sexo, sino que el sexo estalla en mil pequeñas ilusiones y frustraciones que lo hacen constantemente presente.

R.R.: Pero habrá algo más....

L.C.: La frustración te digo. La insatisfacción de no poder unir nunca el erotismo y el sentimiento. Tal vez es esa insatisfacción constante la que me incita a pintar. Y en la pintura encuentro lo que no alcanzo en la vida real. A mí me parece que el arte es siempre producto de una insatisfacción; producto del deseo en el sentido más amplio de la palabra. El deseo satisfecho en cambio solo produce

R.R.: El estar dentro de una obra erótica te plantea un combate?

L.C.: Sí, por ser mi erotismo digamos particular, y porque al mismo tiempo pretendo emocionar a cualquier persona. No quiero que mi obra sea simplemente el reflejo de mis gustos personales. La obra de arte debe ser universal, pero a ese universalismo solo se llega, creo yo, a través de lo particular visto con amor y con pasión.

R.R.: Y esa lucha es eminentemente individual?

L.C.: Yo creo que la obra artística es siempre una pelea individual. Los grandes artistas son personas que han luchado de una manera personal para producir una obra a través de ciertos problemas, motivos5 cte. Cuando se trabaja en grupo el resultado es insípido porque para que un grupo esté de acuerdo se necesita generalizar por la superficie y a medida que se va profundizando los, desacuerdos comienzan. Los grupos en arte no funcionan porque es necesario ir hasta el fondo. El arte sale de las tripas, y es imposible poner al mismo diapasón las tripas de varias personas. Al mismo diapasón se pueden poner las ideas pero no los sentimientos y las emociones más profundas. Los artistas se pueden poner de acuerdo sobre las ideas, o sobre la forma, pero lo que hace de verdad una obra de arte es algo que está mucho más profundo y que es puramente personal.

R.R.: Yo veo en tu obra el combate más serio que se hace en Colombia contra una represión. No importa el tipo de represión....

L.C.: Tal vez por ser yo más reprimido que los demás.... Yo simplemente pretendo la búsqueda del placer; y pretendo el placer en mi pintura aunque las imágenes que pinto muy a menudo más que placenteras son dolorosas. La lucha por el placer la tenemos todos, y más particularmente en países como el nuestro, dominados por la religión católica que siempre ha negado el placer y que predica el sufrimiento.
 
CRITICA

Luis Caballero hizo del arte una voluntad expresa de conmover. Heredero de una cultura literaria clá­sica y educado en los cánones de la cultura visual renacentista, Caballero se reconocía hijo de un país latino, religioso, violento y fanático. Esas imágenes opresivas de la religión fueron su atmósfera vital y con ellas aprendió el odio y el amor. De ahí nace la ambivalencia de un artista hecho frmalmente dentro del clasicismo pero tocado por la religión de las imágenes y las imágenes de la religión.

Este es el summum de la expresión del artista: pintar lo que vive y vivir lo que pinta.

Este testimonio individual desgarrado entre el arte y por el arte y el arte por la vida, es demostrado en esta joya bibliográfica de su obra, compendio de sus etapas formativo-religiosas y de violencia voluptuosa. Aquí está la prueba de su renuncia al bizantinismo estético y su profesión de fe en la vida y la poética visual: "Los artistas se han vuelto gramáticos, pero en el arte, creo yo, importa no la gramática sino la poesía, ya que la pintura se hace con imágenes y no con ideas.

El dibujo es parte central de su obra. Expresa con lápiz y papel, de modo elocuente–suficiente - su cercanía al modelo natural. ``El dibujo no es la forma sino la manera de ver la for­ma", decía Degas, y por eso Caballero traza la línea que trasmite el sentimiento puro y no la información de ese sentimiento. Poeta visual y de la línea; Caballero quiso plasmar "una imagen que se imponga de golpe y que no necesite lectura".

Murió desgarrado como sus cuerpos, porque pintó con carne y con sangre, y toda intensidad tiene su precio.

Ciro Roldán Jaramillo
Revista Diners

XII Bienal de Sao Paulo, 1973

La obra de Luis Caballero señala en la Bienal de Sao Paulo la dirección independiente que ha tomado el arte nuevo de Colombia. Hereje, como la mayoría de los artistas del país, de la doctrina de bienales, Caballero ha construído una obra cuyo valor radica principalmente en sus referencias, asociaciones y planteamientos vitales. Es decir, sin recurrir a la apresurada originalidad técnica de la vanguardia plástica, Caballero ha hecho del dibujo un lenguaje personal y conmovedor; certeramente expresivo de su voluptuosa visión del mundo, y de su lúcida noción del arte.

La obra de Caballero pretende una proyección realista sobre el observador, rara vez intentada y conseguida en el medio del dibujo. Una línea, a lápiz, lírica, rítmica, fluida, conforma a escala natural cuerpos humanos en posiciones y ademanes eróticos. El color, al óleo, marcadamente luminoso de la piel de sus figuras, contrasta sensualmente con el color más delicado de los paisajes. Pero sus paisajes, por forma y por implicación, también son libidinosos; tan sugerentes casi como las figuras mismas que a veces se nos plantan de frente, en actitud de entrega o en actitud de espera, seduciéndonos abiertamente a ingresar en una orgía - mitad ilusión, mitad realidad comprobable - de emoción, de relaciones, de vida.

Sus dibujos se extienden fisicamente, a manera de murales, en dimensiones que tampoco son comunes para el medio. Las figuras representadas ignoran o respetan, indiscriminadamente, la ley de la gravedad. Y en ocasiones se amarran con prendas fetichistas de cuero. La inminencia de las tensiones y de la ansiedad es inescapable. AI mismo tiempo, la variedad de la composición es evidente. Y los escorzos dinámicos, las acciones vigorosas, el concepto de belleza física, y el sentido de las proporciones, confieren a esta obra un ambiente, premeditado y diciente, entre barroco y renacentista.

Como en el caso de muchos artistas colombianos, la obra de Luis Caballero revela su contemporaneidad en la absoluta independencia con que persigue sus objetivos de expresión, haciendo caso omiso de apelativos y clasificaciones. Y como en el caso de algunos artistas colombianos, Caballero ha logrado que sus trabajos comuniquen - sin obviedad temática ni exageración patriótíca - las relaciones axiológicas que conllevan con su sociedad y su cultura.
El erotismo de su obra, además, tiene un sentido especial, revelador, en una sociedad como la nuestra, sexualmente puritana y culpable. Por otra parte, tanto en una como en otra, el hombre es todavía y ante todo, lo importante. Y tanto en una como en otra se espera firmemente que el arte tenga una función, más allá que puramente intelectual, experimental, o decorativa.

La obra de Caballero, en conclusión, se refiere fundamentalmente al aspecto vital de las relaciones humanas; y descubre a indica el aspecto sensual de tales relaciones. El dominio de ese lenguaje que el artista ha ido desarrollando indiferente a las modas y a las imposiciones, es mesurable en la capacidad expresiva de sus trabajos. Estos aunan a la coherencia de su raciocinio una atracción directa, producto de una sensibilidad visual penetrante. Y en ellos es deducible una visión estrictamente original del universo y de la realidad circundante.

Pero la obra de Caballero también se refiere fundamentalmente a la definición contemporánea del arte. Su franco rechazo a los cánones de la vanguardia, pone de presente un concepto artístico aislado, definitivamente opuesto al que respalda los dictámenes universalistas del arte. Y es que mal podría juzgarse la expresión de un artista latinoamericano con base a los valores de una experiencia o de una idiosincracia diferente a la nuestra. De ahí que Caballero haya dicho enfáticamente "no creer en un arte internacional, en un lenguaje ' internacional, porque el lenguaje está siempre siempre condicionado por mil factores distintos, que son distintos en las distintas partes del mundo". De ahí que, a pesar de la calidad altamente personal y de la singularidad de su trabajo, me haya permitido afirmar desde el comienzo de estas líneas, que la obra de Luis Caballero representa en la Bienal de Sao Paulo, la orientación, emancipada y agresiva, que ha tomado el arte nuevo de Colombia.

EDUARDO SERRANO.
Tomado del folleto Colombia - XII Bienal de Sao Paulo, 1973; Instituto Colombiano de Cultura

Luis Caballero

Misteriosas figuras silenciosas o gesticulantes, solas o en grupos enigmáticos, sobre paisajes ascéticos o en abierto desafío a la gravedad y a nuestro elemental afán de ubicación, pueblan provocativamente
el mundo pictórico de Luis Caballero. Sobre ellas, Caballero ha impuesto sin contemplaciones bien definidas y difíciles responsabilidades. Estas figuras deben mostrar con su simple existencia y con sus solas circunstancias, la originalidad de un artista plenamente consciente de la imprescindibilidad de una problemática honesta en el ejercicio del arte. Deben también, inequívocamente, conmover con la sensualidad febril de su piel de óleo o carboncillo. Y tienen, además, que comunicar enérgicamente la radicalización de su autor, genuina y cándidamente perturbado por el peso de una realidad demasiado ceñida a fórmulas para no ser sofocante.

El arte de Caballero es francamente erótico no obstante, o precisamente por ser él, producto de una sociedad puritana, y con respecto al sexo, católicamente culpable... Cuerpos renacentistamente atléticos exploran la imaginación de Caballero, en la cual el sueño y la fantasía se estrellan precipitada y cotidianamente contra las convenciones que desfiguran la realidad. Deambulando horizontal o verticalmente, o apoyados sobre el horizonte de su protegido paraíso sexual, de los poros de estos cuerpos destila el placer de su propia sensualidad y el convencimiento del poder y la bondad de su naturaleza. Por eso pueden esgrimir contra la cara y los prejuicios del observador sus sexos saludables... Y Caballero logra una metamorfosis total de su actitud y convicción en algo puramente visual. En arte, porque concepto y medio se integran en un todo plástico coherente, en un argumento estético impecable, en el que nada tienen que ver el falso reino de lo superficialmente nuevo ni el control tiránico de la tradición.

EDUARDO SERRANO Agosto de 1971
Tomado del folleto 10 años de Arte Colombiano, Museo La Tertulia, Cali, 1971
. RECUENTO

LUIS CABALLERO

pintor

Bogotá, 1943

ESTUDIOS

1946 – 1947 Continuó sus estudios de primaria en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, España. Se trasladó a la península ibérica debido al nombramiento de su padre como encargado de negocios ante el gobierno español.

1948 - 1951 Al regresar la familia Caballero a Colombia, Luis siguió sus estudios de primaria en el colegio Gimnasio Moderno.

1952 – 1956 Eduardo Caballero Calderón Y su familia se instalaron en España. Luis Caballero reingresó al Instituto Ramiro de Maetzu. En Madrid, conoció la colección del Museo del Prado.

1957 - Regresó a Bogotá con su familia v frecuentó a su tía abuela Margarita Holguín y Caro 1875 – 1959, pintora, alumna de Andrés de Santa María 1860-1945, y juntos restauraron los frescos de la Capilla de Santa María de los Ángeles, que doña Margarita misma había hecho edificar.

1960 - Obtuvo el título de bachiller en el Gimnasio Moderno de Bogotá.

1961 - Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de los Andes. Fueron sus maestros Ivan Antonio Roda I921, Luciano Caramillo 1938-I985 Y Marta Traba 1930-1983.

1962 - A fines del año su padre fue nombrado embajador ante la Unesco. Toda la familia viajó a Europa. Permaneció un tiempo en España y luego pasó a París.

1963 - Entró a la academia de pintura de la Grande Chaumiere.

1964 – En este período, su obra se vio influida por diferentes pintores contemporáneos, entre ellos el pop inglés Allen Jones 1937, el pintor francés de arte crudo Jean Dubuffet 1901-1985, el expresionista Holandés Norteamericano Willem de Kooning 1904-1997 y el interiorista inglés Francis Bacon 1909-I992.

1966 - Su primera exposición individual, compuesta por 20 obras, tuvo lugar en la Galerie du Tournesol, ubicada en la 36 Rue de Verneuil, en París.

1966 - Toda la familia Caballero regresó a Colombia y Luis empezó a formar parte activa de los eventos que se organizaban en el país.

1966 - Participó en el XVIII Salón de Artistas Colombianos. En el evento, en el cual concursaron 54 artistas que tuvo como sede la Biblioteca Luis Ángel Arango, fueron premiados Alejandro Obregón 1920-1992, en pintura, y Eduardo Ramírez Villamizar I922, en escultura.

1966 - Inauguró la exposición Luis Caballero en el Museo de Arte Moderno, ubicado en los predios de la Universidad Nacional. Su directora, la crítica colombo-argentina Marta Traba, escogió 46 obras entre óleos pasteles sobre papel.

1966 - Contrajo matrimonio en Old Lyme, Connecticut (Estados Unidos), con la artista norteamericana Terry Guitar, a quien había conocido siendo ambos estudiantes en la Grande Chaumire.

1967 - Permaneció un mes en Nueva York.

1967 - Trabajó como profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de los Andes y de dibujo en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

1967 - Hizo parte de la exposición colectiva ,Caballero, Cárdenas, del Villar, que se llevó a cabo en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

1967 - Intervino en el II Salón Bolivariano, evento que hizo parte de las actividades planeadas en el VII Festival Nacional de Arte, dedicado al poeta y escritor

Jorge Isaacs, al cumplirse el centenario de la publicación de su obra. María.

1967 – Exhibió algunos de sus dibujos en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá.

1967 - Inauguró en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, una muestra de 20 dibujos de la serie El hombre y la mujer.

1967 - Los profesores de arte de la Universidad de los Andes expusieron una selección de dibujos en la Alianza Colombo-Francesa. Allí, además de las obras de Caballero, se vieron las de Juan Antonio Roda, Santiago Cárdenas I937, Ricardo Morales Hendric Augusto Rivera 1922-1982. A lo largo del año expuso también en la Casa Mosquera de la Universidad de Popayán, la Semana Universitaria, de la Universidad Nacional, en Bogotá, y en una muestra colectiva en Pereira.

1968 - Comenzó a pintar el Políptico con el que participaría en la I Bienal Iberoamericana de Arte Cóltejer.

Mostró por primera vez el Políptico en la Sala Gregorio Vázquez de la Biblioteca Nacional. En esta oportunidad el mismo Luis Caballero habló de su obra como la pequeña Capilla Sixtina. La referencia a Miguel Ángel se hizo debido al carácter mural de la pintura, en la cual se conjugan grandes áreas de color plano e intenso y una figura monumental que se entretiene en lanzarse sobre el plano pictórico, en gestos de atrevida composición.

Trece paneles del Políptico , constituido por 18 piezas de gran tamaño, fueron enviados a Medellín.

Marta Traba inauguró su galería privada con una muestra colectiva, denominada Los que son.,, en la que además de Luis Caballero, intervinieron Pedro Alcántara Herrán 1942, Feliza Bursztyn 1933-1982, Santiago Cárdenas I938, Beatriz González 1938, Sonia Gutiérrez 1947, Ana Mercedes Hoyos 1942, Clemencia Lucena 1945, David Manzur 1929 y Bernardo Salcedo 1939.

Se inauguró la I Bienal Iberoamericana de Pintura de Coltejer. Esa misma noche el jurado, integrado por Jean Clarence Lambert, Alexander Cirici Pellicer y Dicken Castro, proclamó los nombres de los ganadores del evento. El primer premio fue para Luis Caballero, el segundo para la Argentina Sarah Grilo y el tercero para el también argentino, nacido en Madrid, José Fernández Muro 1920. Marta Traba afirmó que la obra enviada por Caballero era admirable porque las tensiones cromáticas y el ritmo de la figura alcanzar un ajuste tal que el espectador siente que está atrapado en un mundo significante donde cada cosa tiene un sentido y la violencia ha sido programada punto por punto, no para llevar al caos sino para llevar a la compresión de algo.

Uno de los jurados internacionales, Alexander Cirici Pellicer, dijo en una entrevista concedida a un diario Bogotano: El primer premio es una obra muy ambiciosa. Su tendencia a salir del cuadro sumarse en el ambiente es totalmente original.

Jean Clarence Lambert, secretario general de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, poeta, dramaturgo y crítico francés, quien fue otro de los jurados internacionales, escribió en un medio de comunicación parisino: EI primer premio de la Bienal de Medellín fue atribuido a un joven pintor de Bogotá Luis Caballero por un vasto cubo compuesto por trece paneles pintados que forman una especie de teatro acuático en el que se mueve un ballet onírico de parejas desnudas. El espectador que penetra en el interior de la obra que lo rodea por todas partes, siente un embrujo sensual muy particular, pero perfectamente de acuerdo con la escena natural: la humedad sin estaciones de Medellín.

Expuso en la Galería UD, situada en el Parque de la Independencia, en Bogotá.

Viajó a Medellín para recibir el premio de cien mil pesos por la obra que envió a la I Bienal Iberoamericana de Pintura Coltejer.

Obtuvo el premio de adquisición en el Primer Salón Austral y Colombiano de Dibujo y Grabado, organizado en el marco del VIII Festival de Arte de Cali.

Mostró una serie de dibujos, para celebrar el segundo aniversario de La Casa de la Cultura de Bogotá.

Volvió a Francia, esta vez para quedarse.

Expuso 13 dibujos en el Museo de Antioquía, en Medellín. Participó en el Salón Codex, en Buenos; en la muestra Ate colombiano actual en la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá; y en la Galería Buchholz, en Munich, Alemania.

1969 – Fue seleccionado para representar a Colombia en la Bienal de París.

La década de 1970

1970

Galería Belarca, Bogotá

1971

Galería Belarca, Bogotá

1973

Museo de arte Moderno, Bogotá

1974

Museo La Tertulia , Cali

Galería Belarca, Bogotá

Bonnefanten Museum Maastrich, Holanda

1975

Galería Fred Lanzenberg, Bruselas, Bélgica

1976

Galería albert Loeb, París, Francia

Galería Harriet Griffin, New York

Galería La Oficina, Medellín

1977

Galería Albert Loeb, París

Galería Jade, Colmar, Francia

1978

Galería Garcés Velásquez, Bogotá

1979

Galería Lietzow, Berlín, Alemania.

Galería Fred Lanenberg, Bruselas, Bélgica

Galería Albert Loeb, París Francia

Galería Aele, Madrid, España

La década de 1980

1980

Galería La Oficina, Medellín

1981

Galería Lietzow, Berlín, Alemania

Galería Flammanon, Montreal, Canadá

1982

Galería Fred Lazenberg, Bruselas, Bélgica

Sindin Gallery, New York, USA

Galería Wiegand Colonia, Alemania.

FIAC 82, Galería Albert Loeb, París, Francia

1983

Galería Baumier, Regensburg, Alemania.

Galería Joachim Becker, Cannes, Francia.

Galería Minotauro, Caracas, Venezuela.

1984

Galería Lietzow, Berlín, Alemania

Galería Busche, Detmold, Galería Wiegand, Colonia, alemania.

Kunstmarktkoln 1984, Galería Lietzow, Alemania

1985

Galería Fred Lanzenberg, Bruselas, Bélgica

Galería Neerman Geel, Bélgica.

ARCO Madrid, España

Galería Quintero, Barranquilla

Galería Pierre Huber, Ginebra, Suiza

Galería Albert Loeb, París, Francia

Galería Ravel, Austin , USA.

1986

Galería Joachim Becker, Feria de Arte de Niza, Francia

Galería Jade, Colmar, Francia.

Galería Garcés Velásquez, Bogotá

Ha representado a Colombia en la Bienal de París en 1969; en la Bienal de Sao Paulo en 1973 y en la Bienal de Venecia en 1984.

PUBLICACIONES

1977

- La Noche Oscura. Album de 10 litografías sobre el poema de San Juan de la Cruz. Publicación del Museo de Arte Moderno de Bogotá

1979

- Le Chateau de Hors. Serie de 8 litografías ilustrando un texto de Bernard Noel. Ediciones Fata Morgana Montpellier, Francia.

1985

- Poemas para un Cuerpo. 12 litografías sobre el libro de Luis Cernuda. Ediciones Fata Morgana, Montpellier, Francia.

EPÍLOGO

1995 - Luis Caballero murió en Bogotá, tres días después de la inauguración de una muestra de 137 obras sobre papel, en su mayoría nunca antes expuestas.

Cronología hasta 1969 basada en el Plagable "Sin Título - Luis Caballero" 1966-1968 publicado por el Museo Nacional de Colombia - Litografía Arco – 1997
CATERINE CORDOBA PASAJE
Estudiante SENA

TRABAJO FINAL

San Juan de Pasto - Colombia
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